¿Carpetazo a los mutantes?
Cierto es que no puedo catalogar el universo 'X-Men' como uno de los más regulares de los últimos tiempos; sin embargo, propuestas de indudable calidad como 'Primera generación' o 'Días del futuro pasado' son meros ejemplos de la cúspide de una saga que, en su momento, fue uno de los ejercicios más ambiciosos y magnéticos en lo que a cine de superhéroes se refiere. Por desgracia, el panorama actual para estos pobres mutantes (y los que quedan, quizá) no parece ser ni de lejos el idóneo para recibir una nueva entrega con los brazos abiertos ('Apocalipsis' y 'Fénix oscura' están ahí para corroborarlo). Es en esta ecuación donde aparece un Josh Boone (director de 'Bajo la misma estrella') que planeaba revitalizar la franquicia ofreciendo una visión un tanto distante de lo que estábamos acostumbrados a ver desde la primera trilogía (en el año 2000, poca cosa).
Con un reparto muy prometedor y un sugerente tráiler que llamó la atención a más de uno (desde luego, me incluyo), 'Los nuevos mutantes' parecía ser la película predestinada a reconstruir los cimientos que una vez se derribaron de un plumazo. No obstante, la realidad es otra, y es que este intento de relato adolescente sobrenatural no es más que un experimento fallido incapaz de creerse a sí mismo.
Es una verdadera lástima porque, aun con todos sus defectos (que no son pocos), se puede palpar cierta valentía y modestia a la hora de afrontar el enfoque de una trama que, al ritmo de un Ford Fiesta, maneja entre un extraño drama juvenil y una inesperada atmósfera de terror que tampoco aprieta demasiado. Todo esto puede sonar muy bien, el problema es que nunca decide qué camino escoger y acaba cargando con unos 94 minutos de pura monotonía y frialdad, como un libro con muchas páginas en blanco o una habitación sin muebles. Desde luego, la sensación de vacío y pereza es tan cercana que podría incomodar a cualquiera.


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