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CRÍTICA DE CINE: ¿Dónde está mi cuerpo? - ★★★½

 

Perseguir la metáfora


La animación es un regalo, y no uno cualquiera. A través de numerosas técnicas diferentes entre sí que han ido surgiendo con el paso de los años, hemos podido contemplar ideas, imágenes y momentos tan memorables como (probablemente) cualquier realidad que se postre delante de nuestras narices, y es que, sin reparo, podemos afirmar que la narrativa visual es y será uno de los mejores recursos para transmitir historias en el mundo del arte (pues no solo el cine es una manifestación artística, conclusión que emerge como una tremenda obviedad), pues, de una manera u otra, siempre acabamos imaginando ciudades enteras, personajes increíbles o escenas terroríficas o divertidas al leer una buena novela o al escuchar esa canción que perdurará en nuestro interior durante semanas o meses. Aunque solo presenciemos nuestra descuidada habitación o nuestra inconfundible ciudad o pueblo, nuestra mente es tan poderosa que es capaz de construir toda aquella ficción en cuestión de segundos. Aprovechemos este  "superpoder" porque no hay nada más hermoso  que perderse en una experiencia lejos de lo que nos rodea.

El propósito de esta tímida reflexión no es otro que presentar la que puede ser una de las propuestas más sugerentes e ingeniosas del año pasado en el mundo del cine. '¿Dónde está mi cuerpo?' de Jérémy Clapin (cineasta y animador francés) es una película de Netflix que presenta dos caras de una moneda. Por una parte es la historia de un muchacho encontrando su hueco en una enigmática París; por otra es el turbulento viaje de una mano buscando a su dueño, el  susodicho joven.

Lo más destacable de la película es el papel que ejerce el lenguaje visual en esta, acompañado de una absorbente animación con unos arriesgados planos en ocasiones inquietantes y oníricos que no paran de dar pistas sobre las intenciones de este largometraje, crear un relato sobre la pérdida, la búsqueda de la identidad, sobre cómo afrontar  el destino si es que alguna vez ha estado junto a nosotros.

Mientras escuchamos una notable banda sonora rebosante de melancolía adornando este peculiar viaje, observamos una extensa lista de géneros que deambulan entre la fantasía, el drama y el cine romántico, todos mezclados con acierto para mantener ese interés que nos atrapó desde el inicio. Un objetivo que se cumple con creces, aunque solo sea por la belleza que irradian sus imágenes.
 
Lo curioso es que, aunque su profundidad emocional sea compleja, donde más flojea es en la superficie; es decir, en el argumento en sí. Lejos de interpretaciones varias, peca de ser algo genérico cuando se presenta la historia de amor, la cual carece de esa creatividad que si posee el resto del conjunto y, además, parece no ir a ninguna parte. 
El final, por otro lado, termina por no ser tan impactante como debiera y  transmuta  en un desenlace que, si bien no era la peor opción dentro de las casi infinitas posibilidades, uno se queda con las ganas de  haber visto algo tan sorprendente como la propuesta, de indudable ingenio.
 
Por suerte, todo esto no es impedimento para disfrutar de '¿Dónde está mi cuerpo?', una muy interesante e innovadora experiencia que consigue conmover e inquietar al mismo tiempo y de la que, si te sientes inspirado, puedes extraer alguna que otra enseñanza más valiosa de lo que te esperas.
 

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