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CRÍTICA DE CINE: Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) - ★★½


(Demasiada) fe en el caos



'Escuadrón Suicida' fue, sin duda alguna, una de las mayores decepciones de 2016, y es que aquel mediocre espectáculo comandado por un grupo de antihéroes supuestamente cool', un Jared Leto despidiéndose de credibilidad alguna y un constante bombardeo de 'hits' de los '40 Principales' en forma de banda sonora conjunta, a día de hoy, sigue siendo un desafío eliminarlo de nuestras acobardadas mentes.

Si entramos en materia, recordaremos a la 'Harley Quinn' de Margot Robbie como uno de los mayores aciertos de la película (por no decir el mayor), un personaje autoconsciente y carismático que ocupaba la mayor parte de los focos por méritos propios.

El caso es que, en pleno 2020, el 'alter-ego' de la actriz regresa con una nueva propuesta que no solo pretende disipar los fantasmas del pasado, si no que también se ha impuesto como meta 'casi' personal ofrecer un nuevo lenguaje nunca visto en la endeble filmografía de 'DC', apostar más por la comedia gamberra en forma de auto-parodia y dejar de tomárselo todo en serio. Con este punto de partida, las cosas parecen ir por buen camino, pero ¿realmente ha triunfado esta obsesiva emancipación? Para mi gusto, no demasiado.

El principal problema de 'Aves de Presa' es que muy pocos elementos parecen sostenerse por sí solos. Margot Robbie es la directora de orquesta y nos vuelve a recordar por qué su personaje fue lo más memorable del largometraje de David Ayer; sin embargo, parece no ser suficiente como para justificar una caótica narración marcada por los excesos de un humor que, en varias ocasiones, resulta demasiado forzado en comparación con las escenas de acción, de un atractivo y sugerente colorido visual que marcan los compases de varios de los momentos más vertiginosos e inspirados del conjunto.

Por otra parte, los personajes secundarios, en sintonía con el desorden general, no funcionan en absoluto, tanto buenos como malos. Algunos histriónicos y bastante molestos, otros vacíos acercándose peligrosamente al clásico cliché, pero ninguno que valga realmente la pena conocer a fondo, y duele bastante al ver que la premisa no era tan mala.

En definitiva, un show polícromo cargado de fuegos artificiales que agota pero no aburre. Sin acercarse a los terribles tropiezos de varios de los fracasos de la mayor competencia de Marvel y aunque la dosis de entretenimiento esté presente en todo momento, 'La fantabulosa emancipación de Harley Quinn' quedará como una experiencia ciertamente olvidable que nunca alcanzó el ingenio y soltura del humor negro de 'Deadpool' y que, al final, se vuelve más genérica de lo que cree ser. Otra vez será.




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